Si hablamos
de amor... ¿Quién no recuerda cómo surgió esa llamita intensa en cada uno,
desde su particularidad, con tan solo nombrar esta palabra? Simplemente nos
enamoramos… El amor en este tiempo se nos presenta como complejo, al hacer
referencia al lazo amoroso en el que hombre y
mujer se enlazan, tal cual, esos lazos de cestas que se bordean
alrededor de un vacío... Donde se anudan haciendo lazo la pasión de los cuerpos
y el deseo que los abraza, en esa unión de encuentros y desencuentros que
surgen en lo que llamamos la comedia de los sexos.
Remontándonos
a otra época pensé ¿Qué era un velo...?
Y descubrí una tela de tul fina, ligera y transparente que aquellas
mujeres ancestrales cubrían algo de su rostro, como adorno para ocultarlo
discretamente a las miradas. Además de designar también todo aquello que no se
puede ver por estar encubierto por algo sutil...! En la actualidad, pareciera
que este velo se ha corrido, que ya no existe esa peculiaridad, que hace que la
imaginación se lance en plena fantasía para poder develar que se oculta y que
se muestra hoy por hoy en este sentimiento especial que nos convoca.
Se podría
decir que la mujer, aquella que encarna el misterio en el hombre al ser
deseada, teje significantes, aquellas palabras , que con sensibilidad deleitan
a aquel desconocido a descubrir ese velo que cubre un vacío fértil de la
artesanía, para realizar la mejor obra de arte e irla construyendo juntos.
Los sujetos
conciben al amor desde su singularidad, y de ¿Qué manera aman desde un lugar de
vacío o carencia al vincularse con otro? Un vacío que muestra la verdad del
amor, en tanto sucede que con esa
“vacuidad”, se finge una característica del amor, que tapa u obtura nuestra
relación a la falta. Falta que es necesaria preservar para darle lugar al
deseo.
Y reflexionas
¿Qué es habitar un vacío...? Aquel lugar del sujeto, rodeado y obturado o
taponeado de cosas materiales de ésta época, y
que ocurre en sus valores, sentimientos, es decir, en el fondo de su
ser, ¿hay algo? Entonces ocurre que: la necesidad de llenar un vacío en la
urgencia de completarnos, como sujetos que vivenciamos amor, se observa cuando
cada uno busca de una u otra manera rellenar ese agujero de vacío: con parejas,
amigos, relaciones con los padres interminables. En fin, relaciones dónde los
límites se desdibujan, relaciones en general e incluso, negando las relaciones,
como si con ello, nos pudiésemos olvidar de la falta.
Pero hay algo
que es muy real, cuando en el amor, ese
otro que nos dice que existimos y no sólo por ser mirados, sino existimos
amados, falta..! Comienza nuestra aventura en pos de buscarnos y re-buscarnos
en los nuevos espejos que nos reaseguren el amor…
Y no nos
engañemos, no…incluso ese que parece que no necesita nada y lo tiene todo, lo
tiene para el otro. Ese también cree engañar a la falta y a sí mismo pensando
que tendrá a ese otro que lo rellene. Y así acumula…pero no para rellenar la
falta sino para negarla.
El amor nos
pone en falta, nos hace falta.
Sufrimiento y
desencuentro, existieron siempre, pero hubo épocas, en que quedaban más
velados... Todo para velar las zozobras del amor…
Salir para
algunos sujetos de la etapa idílica del enamoramiento para poder tolerar al
otro tal cuál es en su singularidad, no pareciera ser cuestión tan fácil, el
amor en este siglo está influenciado por la cultura y no deja de ser una
construcción, ya que las relaciones no son ya para toda la vida, y entonces
algunos sujetos, saltan de una relación a otra, porque no tienen el deseo de
seguir con la misma. Entonces se desea a Alguien porque no lo conozco, en
cuánto se conoce, hay sujetos que no lo resisten, y se van o cortan el vínculo.
La realidad nos muestra que somos diferentes y hay que tolerar la falta. Y
aparece el desencuentro, con las preguntas que surgen dichas por algún sujeto: ¿Qué
es lo que quieres de mí...? ¿Tú me quieres?
Aparece
entonces la demanda de amor que apunta a que el otro se presente, para darle
aquello que está más allá de toda satisfacción posible, que le entregue su
propio ser. Y a veces esa demanda es insaciable para el otro imposible de
responder.
Por eso se
dice que el amor es un enigma, ya que cada cual lo vivencia desde su
singularidad, y cada sujeto concibe al amor de manera distinta.
Muchos pueden
encontrar aquí la razón de su fracaso, o
de un vacío que obstaculice e imposibilite por distintas vicisitudes que les
acontecen. Entonces aquí el amor traza un puente gozosamente sufriente en dónde
a los sujetos se les presenta angustia, inhibiciones u otros síntomas, al
evitar un nuevo encuentro con otro. Sucede así, que estas relaciones se enredan
en el mecanismo de repetición, que genera ese vacío de nada, de compartir
inmediatez, en las redes sociales, que quizás por no estar solos, se encuentran
“meras presencias o soledades compartidas” por dar unos ejemplos. Se podría
decir, que esta vaciedad del sujeto o velo en los que se coloca su hedonismo a
ultranza o cultura del yo consumista, se nos revela allí donde el individuo
actúa y se refugia, al debilitarse los lazos sociales. Por otro lado se podría
hallar otros motivos tales como el desamparo del hombre y en su dependencia a
los demás, la definición que mejor
cuadra es la de “miedo a la pérdida de amor” Y
allí te interrogas:
¿Es posible el amor hoy? ¿Estamos frente a una
crisis en el amor en este siglo?
Cuesta
entonces, pronunciar la palabra amor y más aún en el discurso, en dónde el amor
romántico, pasado de moda. Aparece para llenar un vacío. No se puede sostener
un vínculo no comprometido que se convierte en necesario y para justificar la
ruptura la frase que resuena: “Te quiero, pero no te amo”
Cada uno, puede formular respuestas posibles
desde sus criterios del amor. A nuestro último interrogante, que el amor está
en una crisis, podría ser una oportunidad para sentir y reflexionar, en tanto,
un lugar vacío, dónde surja el hacer, como aquel alfarero (hombre) construye
con arcilla su obra de arte , es decir
una vasija (mujer) dónde las dos subjetividades se encuentran, al tolerar
diferencias al hacer lazo donde la pasión los anude y los desencuentros
profundos de sus historias singulares les posibiliten armar pareja en la
actualidad, desde el afecto especial, que es el amor, al constituirse por una
falta, en dónde la búsqueda se moviliza a través del deseo y en dónde el goce
de los cuerpos los enlace en las dos caras de una misma moneda.
Amor Complejo
desde un lugar de carencia o vacío fértil, que se interroga para hacer una
fórmula: “Dar lo que no se tiene a Alguien que no lo es”, con lo que conlleva
esta frase lacaniana. Es decir, arriesgarse a conocer a otro con fallas.
Respetando sus diferencias, “dar lo que no se tiene” es una fiesta, al correr
el riesgo de amar a otro, que no lo es.
Lic. Bibiana Martin Cardello
Psicóloga
Clínica con Orientación Psicoanalítica
en Niños y
Adultos Mendoza Argentina

Excelente descripción, magnífico aporte enriquecido con muchos matices que pincelan las ideas hasta darles la forma que la autora pretende y consigue. Harto complejo es el tema de la crisis en la pareja actual. Digo actual porque cada época históricamente hablando ha tenido sus cualidades psíquicas. El caso es que la intersubjetividad de la pareja que genera el espacio de "encuentro amoroso" se haya teñido por la saturación del escenario que bien describe el artículo. Quizás el trabajo terapéutico necesite girar en torno a interrogantes que ayuden a acercarse a comprender el entramado que obtura y saturan los aspectos relacionales y que dota al amor de un carácter "enigmático", haciéndolo cada vez más misterioso e inalcanzable.
ResponderEliminarGracias Lili Suárez, tal cual te refieres al final en estos tiempos tan fugaces tal vez sea un enigma, al producirse tantos desencuentros al no reflexionar que desea cada partenaire.. Pareciera que el amor está en falta y al mismo tiempo nos hace falta.
Eliminarmuy bueno, lo releeré...
ResponderEliminarGracias Gra Ciela
EliminarSólo diré que actualmente cada vez veo menos amor en las parejas. Más frecuente es ver necesidad, conveniencia, alianza. Hoy en día se parece más a una empresa que a un vínculo amoroso.
ResponderEliminarGracias por tu comentario. Pareciera a veces, lo que has escrito, entonces no es amor, poca será su duración en el tiempo. No es posible sostener algo que no es, con hijos y demás, puede ser algo transitorio y más bien efímero, con un destino de caducar en cualquier instante.
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