domingo, 25 de marzo de 2018

EL Amor es un velo que cubre al vacío





Si hablamos de amor... ¿Quién no recuerda cómo surgió esa llamita intensa en cada uno, desde su particularidad, con tan solo nombrar esta palabra? Simplemente nos enamoramos… El amor en este tiempo se nos presenta como complejo, al hacer referencia al lazo amoroso en el que  hombre y  mujer se enlazan, tal cual, esos lazos de cestas que se bordean alrededor de un vacío... Donde se anudan haciendo lazo la pasión de los cuerpos y el deseo que los abraza, en esa unión de encuentros y desencuentros que surgen en lo que llamamos la comedia de los sexos.


Remontándonos a otra época pensé ¿Qué era un velo...?  Y descubrí una tela de tul fina, ligera y transparente que aquellas mujeres ancestrales cubrían algo de su rostro, como adorno para ocultarlo discretamente a las miradas. Además de designar también todo aquello que no se puede ver por estar encubierto por algo sutil...! En la actualidad, pareciera que este velo se ha corrido, que ya no existe esa peculiaridad, que hace que la imaginación se lance en plena fantasía para poder develar que se oculta y que se muestra hoy por hoy en este sentimiento especial que nos convoca.


Se podría decir que la mujer, aquella que encarna el misterio en el hombre al ser deseada, teje significantes, aquellas palabras , que con sensibilidad deleitan a aquel desconocido a descubrir ese velo que cubre un vacío fértil de la artesanía, para realizar la mejor obra de arte e irla construyendo juntos.


Los sujetos conciben al amor desde su singularidad, y de ¿Qué manera aman desde un lugar de vacío o carencia al vincularse con otro? Un vacío que muestra la verdad del amor, en tanto sucede que  con esa “vacuidad”, se finge una característica del amor, que tapa u obtura nuestra relación a la falta. Falta que es necesaria preservar para darle lugar al deseo.


Y reflexionas ¿Qué es habitar un vacío...? Aquel lugar del sujeto, rodeado y obturado o taponeado de cosas materiales de ésta época, y  que ocurre en sus valores, sentimientos, es decir, en el fondo de su ser, ¿hay algo? Entonces ocurre que: la necesidad de llenar un vacío en la urgencia de completarnos, como sujetos que vivenciamos amor, se observa cuando cada uno busca de una u otra manera rellenar ese agujero de vacío: con parejas, amigos, relaciones con los padres interminables. En fin, relaciones dónde los límites se desdibujan, relaciones en general e incluso, negando las relaciones, como si con ello, nos pudiésemos olvidar de la falta.


Pero hay algo que es muy real, cuando en  el amor, ese otro que nos dice que existimos y no sólo por ser mirados, sino existimos amados, falta..! Comienza nuestra aventura en pos de buscarnos y re-buscarnos en los nuevos espejos que nos reaseguren el amor…

Y no nos engañemos, no…incluso ese que parece que no necesita nada y lo tiene todo, lo tiene para el otro. Ese también cree engañar a la falta y a sí mismo pensando que tendrá a ese otro que lo rellene. Y así acumula…pero no para rellenar la falta sino para negarla.

El amor nos pone en falta, nos hace falta.

Sufrimiento y desencuentro, existieron siempre, pero hubo épocas, en que quedaban más velados... Todo para velar las zozobras del amor…

Salir para algunos sujetos de la etapa idílica del enamoramiento para poder tolerar al otro tal cuál es en su singularidad, no pareciera ser cuestión tan fácil, el amor en este siglo está influenciado por la cultura y no deja de ser una construcción, ya que las relaciones no son ya para toda la vida, y entonces algunos sujetos, saltan de una relación a otra, porque no tienen el deseo de seguir con la misma. Entonces se desea a Alguien porque no lo conozco, en cuánto se conoce, hay sujetos que no lo resisten, y se van o cortan el vínculo. La realidad nos muestra que somos diferentes y hay que tolerar la falta. Y aparece el desencuentro, con las preguntas que surgen dichas por algún sujeto: ¿Qué es lo que quieres de mí...? ¿Tú me quieres?

Aparece entonces la demanda de amor que apunta a que el otro se presente, para darle aquello que está más allá de toda satisfacción posible, que le entregue su propio ser. Y a veces esa demanda es insaciable para el otro imposible de responder.

Por eso se dice que el amor es un enigma, ya que cada cual lo vivencia desde su singularidad, y cada sujeto concibe al amor de manera distinta.

Muchos pueden encontrar aquí la razón de su fracaso,  o de un vacío que obstaculice e imposibilite por distintas vicisitudes que les acontecen. Entonces aquí el amor traza un puente gozosamente sufriente en dónde a los sujetos se les presenta angustia, inhibiciones u otros síntomas, al evitar un nuevo encuentro con otro. Sucede así, que estas relaciones se enredan en el mecanismo de repetición, que genera ese vacío de nada, de compartir inmediatez, en las redes sociales, que quizás por no estar solos, se encuentran “meras presencias o soledades compartidas” por dar unos ejemplos. Se podría decir, que esta vaciedad del sujeto o velo en los que se coloca su hedonismo a ultranza o cultura del yo consumista, se nos revela allí donde el individuo actúa y se refugia, al debilitarse los lazos sociales. Por otro lado se podría hallar otros motivos tales como el desamparo del hombre y en su dependencia a los demás, la definición  que mejor cuadra es la de “miedo a la pérdida de amor” Y  allí te interrogas:

 ¿Es posible el amor hoy? ¿Estamos frente a una crisis en el amor en este siglo?

Cuesta entonces, pronunciar la palabra amor y más aún en el discurso, en dónde el amor romántico, pasado de moda. Aparece para llenar un vacío. No se puede sostener un vínculo no comprometido que se convierte en necesario y para justificar la ruptura la frase que resuena: “Te quiero, pero no te amo”

 Cada uno, puede formular respuestas posibles desde sus criterios del amor. A nuestro último interrogante, que el amor está en una crisis, podría ser una oportunidad para sentir y reflexionar, en tanto, un lugar vacío, dónde surja el hacer, como aquel alfarero (hombre) construye con arcilla su obra de arte ,  es decir una vasija (mujer) dónde las dos subjetividades se encuentran, al tolerar diferencias al hacer lazo donde la pasión los anude y los desencuentros profundos de sus historias singulares les posibiliten armar pareja en la actualidad, desde el afecto especial, que es el amor, al constituirse por una falta, en dónde la búsqueda se moviliza a través del deseo y en dónde el goce de los cuerpos los enlace en las dos caras de una misma moneda.

Amor Complejo desde un lugar de carencia o vacío fértil, que se interroga para hacer una fórmula: “Dar lo que no se tiene a Alguien que no lo es”, con lo que conlleva esta frase lacaniana. Es decir, arriesgarse a conocer a otro con fallas. Respetando sus diferencias, “dar lo que no se tiene” es una fiesta, al correr el riesgo de amar a otro, que no lo es.


Lic. Bibiana Martin Cardello
Psicóloga Clínica con Orientación Psicoanalítica
en Niños y Adultos Mendoza Argentina

















sábado, 24 de marzo de 2018

¿Por qué el amor que falta?

Qué pregunta la de este título!
Qué significará esto de el amor que falta?

Quizás lo primero que se me ocurre es que si el amor falta es porque existió, y si existió ya no está, pero... ¿Qué es lo que hay o queda cuando el amor ya no está? Acaso eso que llaman "falta"? Y que se hace con esa falta? ese agujero? Eso que puede producir angustia...
Podemos ir agujereados por ahí con la falta?
Y no... cada uno busca de una u otra manera rellenar ese agujero, con parejas, amigos, relaciones con los padres interminables, relaciones donde los límites se desdibujan, relaciones en general e incluso, negando las relaciones como si con ello nos pudiesemos olvidar de la falta.
Pero hay algo que es muy real, cuando en el amor, ese otro que nos dice que existimos y no solo por ser mirados, sino existimos amados, falta..comienza nuestra aventura en pos de buscarnos y re-buscarnos en los nuevos espejos que nos reaseguren el amor.
Y no nos engañemos, no... incluso ese que parece que no necesita nada y lo tiene todo, lo tiene para el otro. Ese también cree engañar a la falta y a sí mismo pensado que siempre tendrá a ese otro que lo rellene. Y así acumula... pero no para rellenar la falta, sino para negarla.
El amor nos pone en falta, nos hace falta.

Saludos Cordiales.

Bibiana Martin Cardello
Psicóloga con Orientación Psicoanalítica
Mendoza. Argentina



En este blog, se aborda esto que nos convoca a todos, el amor, la falta y todas las vicisitudes que se suceden a su alrededor, es decir, la vida misma.


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